Cómo mantener la calma bajo presión en 9 pasos

Puede que te guste tu trabajo, pero también puede ser difícil a veces. Tanto si tienes que tratar con un cliente difícil como si tienes que hacer frente a una larga lista de tareas, existen métodos para mantener la calma incluso en situaciones difíciles. Si sabes cómo calmarte, serás capaz de mantenerte concentrado y productivo incluso en los días de trabajo más agitados.

En este artículo, explicamos la importancia de las estrategias de relajación y cómo mantener la calma bajo presión.

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¿Por qué es importante saber mantener la calma bajo presión?

A continuación se exponen las razones por las que es importante mantener la calma ante situaciones difíciles.

  • Más optimismo: Disponer de estrategias que le ayuden a mantenerse positivo durante los retos puede ayudarle a convertirse en una persona más optimista. Después de un tiempo, puede desarrollar un buen hábito de ver el lado positivo de las cosas en lugar de centrarse instantáneamente en los posibles retos o barreras para su éxito.
  • Concentrarse mejor: Cuando aprendes a gestionar tus emociones cuando te sientes estresado, puedes estar más concentrado en tu trabajo que en tus pensamientos ansiosos. Esto le permite ser un empleado más productivo.
  • Presencia relajada: Mantener la calma bajo presión demuestra que puedes manejar cualquier reto que se te presente. La gente puede notar tu comportamiento tranquilo, lo que puede mostrar que estás preparado para asumir nuevos retos y responsabilidades.

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Cómo mantener la calma bajo presión

A lo largo de tu carrera puede haber momentos en los que tengas una gran carga de trabajo que gestionar. En lugar de gastar su valioso tiempo estresándose por los plazos, hay estrategias que pueden ayudarle a mantenerse concentrado y productivo. Sigue estos pasos para mantener la calma bajo presión:

1. Practica hábitos saludables

Llevar un estilo de vida saludable puede ayudarle a calmar sus niveles de estrés y a mantenerse concentrado durante la jornada laboral. Si se presenta al trabajo bien descansado, puede tener energía adicional para asumir tareas más exigentes. Del mismo modo, comer de forma saludable a lo largo del día le da a su cuerpo la resistencia que necesita para realizar sus tareas. El ejercicio también puede ayudarte a vencer la sensación de estrés, ya que ayuda a tu cuerpo a liberar endorfinas que promueven sentimientos positivos.

2. Organice sus prioridades

Al comienzo de cada jornada laboral, evalúa tu lista de tareas, ajustando tus tareas en función de las que tengan mayor prioridad. Si eres realista sobre lo que tienes que hacer en un día, puedes hacer que tu flujo de trabajo sea más manejable. Organizar tus prioridades también te da la oportunidad de ajustar tus plazos o contratar ayuda si sientes que tu agenda está llena.

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3. Centrarse en el presente

Ir de un lado a otro de las tareas puede llevarle más tiempo y limitar su concentración. En lugar de intentar hacer varias cosas a la vez, dirija su atención a una tarea o proyecto a la vez. Resiste el impulso de preocuparte por la siguiente cosa de tu lista de tareas y céntrate en lo que estás haciendo en el momento presente. Recuérdese a sí mismo que antes de poder pasar a la siguiente tarea, debe terminar la que está haciendo en ese momento. Vivir con una mentalidad presente puede ayudarle a aumentar su concentración y a realizar más trabajo en un periodo de tiempo más corto.

4. Piensa en tus objetivos finales

Cuando tengas una semana de trabajo especialmente ajetreada, puedes mantener la calma pensando en las posibles recompensas de todo tu duro trabajo. Tanto si se trata de poder disfrutar de un fin de semana relajado como de aumentar sus posibilidades de conseguir un ascenso, pensar en sus objetivos finales puede ayudarle a desarrollar una mejor actitud sobre lo que tiene que hacer. Si crees que tu trabajo necesita más dirección, tómate un momento para crear algunos objetivos para ti.

5. Tómese un descanso rápido

Tomarse un breve descanso entre tareas puede ayudarle a relajar su mente y restablecer sus niveles de energía. Si puedes, considera la posibilidad de dar un paseo de 15 minutos al aire libre para tomar aire fresco. Aprovecha esta oportunidad para dejar que tus pensamientos vaguen por cosas ajenas al trabajo. Incluso puedes programar un temporizador para centrarte en ti mismo y no en el reloj. Si eres una persona sociable, aprovechar tu descanso para charlar con un compañero también puede reducir tus niveles de estrés. Considera la posibilidad de hablar de temas desenfadados que te hagan feliz.

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6. Procese cómo se siente

Antes de poder calmarte, debes permitirte procesar cómo te sientes. En lugar de ignorar tus niveles de estrés, reflexiona sobre por qué te sientes estresado. Quizá tengas más trabajo del que puedes gestionar. Al reflexionar sobre tu situación y tus emociones, puedes encontrar una solución. En este caso, podrías pedir una prórroga o ver si un miembro de tu equipo puede ayudarte. Encontrar soluciones para ti mismo puede ayudarte a sentirte más tranquilo y preparado para volver al trabajo.

7. Practica la respiración profunda

Cuando su corazón comience a acelerarse, aléjese de su trabajo por un momento para respirar. Busca un espacio tranquilo donde puedas cerrar los ojos y concentrarte en tu respiración. Incluso tomarte unos minutos para hacer ejercicios de respiración profunda puede ayudarte a restablecer tu mente y sentirte más tranquilo.

8. Reflexiona sobre los aspectos positivos

Cuando estés bajo presión, centrarte en los aspectos positivos puede ayudarte a sentirte mejor para cumplir con tus obligaciones. Por ejemplo, si te sientes estresado por tener que dirigir una presentación, reformula tu mentalidad para verlo como una oportunidad de desarrollar tus habilidades para hablar en público. Al pensar en los retos como oportunidades para crecer, puedes convencerte de que son situaciones positivas para tu carrera. Con el tiempo, puedes aprender a tener una mentalidad más positiva de forma natural.

9. Limite lo que hace

Si ya te sientes presionado, ponte límites. No pasa nada por decir, «La verdad es que estoy bastante ocupado ahora mismo, pero me encantaría ayudarte en otro momento» cuando un compañero de trabajo te pida que te encargues de otra tarea. Si terminas tu lista de tareas actuales antes de asumir más proyectos, podrás estar en un mejor espacio mental cuando finalmente tengas tiempo para empezar a llenar tu agenda de nuevo.